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martes, 17 de septiembre de 2019

Nesquik de fresa

Después de estar en el cine nos fuimos a mi casa.

Le preparé  Nesquik sabor a fresa porque era lo único que quedaba en la despensa, odiaba el Nesquik de fresa por eso siempre estaba ese frasco ahí. 

A nada... - Le dije

Le serví en la taza más presentable, como quien sirve el más cariñoso objeto preciado a su digno invitado.

él estaba sentado mirando cómo lo atendía.

Le puse individual color crema y acomodé el azucarero de la forma más armoniosa posible.

¡Por qué hace esto?- dijo.
¿Hacer qué?- refuté
¿Tratarme con amor?... como si fuéramos enamorados...tú y yo ya no somos nada.- Lo dijo tan bonito, educado, pausado y cordial que parecían palabras de consuelo.

Hubo un silencio incómodo, inagotable y sofocante.

Estábamos ahí, habíamos terminado hace tres meses aproximadamente, pero nos seguíamos frecuentando, algunas veces al cine, otras a mi departamento y otras simplemente se sentaba en la acera del parque frente a mi departamento y me esperaba para conversar, yo salía en pantuflas y nos quedábamos charlando de cómo le fue en su día y viceversa.

Yo seguía enamorada de él, él lo sabía perfectamente. Mi subconsciente  no comprendía por qué habíamos terminado, en el fondo creo que mi ingenuidad pensaba que era algo pasajero y que de un día para otro regresaríamos y todo sería como antes.

Craso error.

Él probó un bocado del Nesquik y lo regresó a la taza.

Qué horrible está esto!- me dijo

Lo sé- respondí. 

No dijo más, se levantó y empezó a botar el contenido al fregadero mientras yo observaba el líquido caer en cámara lenta a la par de mis pretenciosas suposiciones y  patéticas esperanzas










sábado, 1 de febrero de 2014

Es mejor así.

Desde la esquina derecha ubicada en posición estratégica para que no las interrumpan le contó a su amiga Vicky lo sucedido con quien consideró su amigo, su uña y mugre, a quien conocía, o al menos eso creía, hace poco más de un año; A quien llegó a querer mucho a pesar que no se frecuentaban (nunca), al amigo que sin decirle como se sentía ya lo percibía, al amigo a quien ella comprendía cuando tenía sus lapsus emocionales que implicaban la elimine del facebook, sea cortante o cosas de esa inmadura magnitud, el amigo por el que ella  iba a viajar por año nuevo sólo para visitarlo, le hacía mucha ilusión llegar y sentarse a conversar horas con él,  el amigo a quien confesó que le gustaba como era y no mintió.
Realmente le gustaba la frescura que emanaba, la forma de ver su entorno, la nobleza y ternura que sentía hacia su familia abismalmente distinta a la suya, la forma cómo defendía su posición cuando creía en algo, la forma como quería a sus amigos y amigas, esa combinación de caballerosidad con calle, su sinceridad e incomodidad, la forma como se sorprendía cuando ella hacía un mea culpa.
Sin embargo todo se esfumó en el momento que él escribió varias líneas en donde se sinceraba acerca de ella, en realidad ella nunca imaginó que él llegara a pensar así, en realidad las circunstancias en la que socializaron fueron complejas pero no las suficientes para ser caretas.
Al menos eso pensó.
Cuando ella le pidió que sea sincero, pues notaba cierta vehemente hostilidad, él le dijo que estaba interesado en otra persona más cercana él, palabras que quizás dolieron menos que las que él diría a continuación: "tu ego tendrá que buscar a otro para seguir creciendo".
Y como si se tratara de una escena de la rosa de Guadalupe (versión peruana), ella se dio cuenta de lo emocionalmente inestable que él podía ser.
Cuando una se da cuenta que algo ya no da para más, pues sólo debe respirar profundo y dar un paso al costado, ahora ella ya no conciliará, porque hasta el corazón más ilusionado se cansa de ser agredido y ser juzgado erróneamente.
Nada de lo que ella dijo, hizo y preguntó, fue por alimentar su ego, todo fue para saber que no se equivocaba, quería estar segura de iniciar algo nuevo y bonito, y pongo las manos al fuego porque la conozco y sé que no mentía, por naturaleza es desinhibida y es lamentable que él no lo notara, todo toma su tiempo pero él no tuvo la paciencia necesaria, inadecuado que todo se termine en esas circunstancias, pero algún día él comprenderá que cuando algo vale la pena, cuesta mucho trabajo conseguir tenerlo y que sí, ella sí está chapada a la antigua.




domingo, 26 de enero de 2014

El hubiera no existe

Hubiera esperado hasta el último momento para decirle que no estoy de acuerdo, fue impulsivo dejarme llevar por la intuición.

Hubiera ido en taxi a recogerla, así no esperaba más de 30 minutos en la lluvia, aunque con el agua encima se veía muy graciosa.

Hubiera comprado agua esa mañana que me sentía mal de salud, pedir permiso 5 minutos y salir a tomar aire.

Hubiera comprado los 3 libros juntos, así me salía el paquete completo con descuento, finalmente los compré uno a uno y me salió el doble.

Hubiera aprovechado para comprar pollo esa noche que fui al supermercado, hubiera evitado comer huevo frito al día siguiente.

Hubiera pegado el comunicado en la puerta antes de salir del trabajo, así los que llegan antes que yo sabrían que ya pueden firmar su entrada.

Hubiera tomado cetirizina en lugar de clorfenamina, me estoy muriendo de sueño.

Hubiera ido al gimnasio con Victoria en lugar de ir a la pollería.

El hubiera pierde sentido cuando lo repito varias veces: hubiera, hubiera, hubiera, hubiera, hubiera, hubiera, hubiera, hubiera, hubiera, hubiera, hubiera, hubiera, pierde tanto sentido que al final no existe.




" ♪ Miras todo al revés, no caminas con los pies y aunque sientes que todo el mundo te ve , nadie te ve... "

lunes, 30 de julio de 2012

“Tú no me sales a ningún lado”




Navidad del 2003, último año de secundaria y también cumpleaños de una de mis mejores amigas.
Cinco de la tarde.Había un sol precioso y la presión del colegio no existía ni existiría más, salir definitivamente  del colegio era uno de mis mas grandes anhelos y a la vez una de las tristezas más raras pues nunca volvería a estar en esa convivencia obligada, como la llamaba yo, con esos 27 individuos llenos de problemas, quizás más o menos importantes que los míos, pero al fin y al cabo todos los teníamos y nos teníamos.

En esos días recuerdo que me reunía con mucha frecuencia con mis dos amigas Mirella Y Jennifer, las dos eran tan distintas pero tan afines a la vez que me resultaban peculiares, logramos hacer una bonita y leal amistad que hasta la fecha ( 2012) aún se mantiene.

En fin, resulta que como todo adolescente que tiene la etapa de autosuficiencia y libre albedrío (al menos en los pensamientos) en complicidad con Mirella planeamos, horas antes de la navidad, que el mismo 24 iríamos a pasear junto a Jenny, por las tiendas del parque más concurrido donde estaba toda la “gentita” del barrio.

Era su cumpleaños y Navidad a la vez, teníamos que divertirnos, éramos tan chibolas y sanas que eso significaba comer algo rico y tomarnos fotos con la cámara Kodak rectangular que yo tenía en aquel entonces.

Reconozco que no éramos populares y es más, éramos re antisociales, hacíamos fúchila a cuanto evento nos invitaban, sin embargo salir a tomar aire puro y encontrarnos quizás con algunos amigos sonaba interesante.

Espérame en la puerta de tu casa a las 9,- le dije a Mirella

Supuse que a esa hora todo el mundo estaría afanado en la cena navideña, las llamadas a los familiares, los regalos que aun no envolvían, no lo sé, tantas cosas que supuse, que me alisté casi siendo la hora, aunque alistar solo sea ponerme un jean, unas zapatillas, un polo y nada más.

 Al casi salir noté un ambiente tétrico en mi casa, por lo que sólo atiné a decirle a mi padre que estaba en la sala, que en ese tiempo vivía con nosotros “ya vengo,  vuelvo a las 11 o antes”. Sin embargo lo que nunca pensé escuchar o mejor dicho, nunca había escuchado fue un:

 -“Tú no me sales a ningún lado”- me dijo- ¿A quién le has pedido permiso?

Mi mirada se paralizo por el tono con el que me habló...pensé ...“me estará bromeando” - pero esa teoría fue descartada rápidamente cuando vi el ceño fruncido y su mirada como si yo fuera la hija del diablo.
-Solo voy y vengo, voy a ir a casa de Mirella, es su cumpleaños- le dije,
Era  imposible decirle que iba a pasear al parque porque con más razón no me dejaría ir, a lo que él refutó: 

-¡¿Y para que vas a ir a su casa?!

Piensa rápido...piensa rápido…Su mamá va a hacer una mazamorra de calabaza y me dijo que vaya para que me invite, es su cumpleaños (le dije por segunda vez).

(Silencio sepulcral)

-¡ ¿Qué?!

Mala respuesta ..Mala respuesta…

Y ahí empezaron los sermones:

-¿Acaso tú no tienes casa? Acá también puedes cocinar lo que desees, ¿cómo vas a salir tan tarde, ¿la mamá de tu amiga le da permiso acaso a ella de salir tan tarde? ¿Por qué no viene ella aquí?

Fueron tantas preguntas consecutivas que sentí una metralleta verbal, opté por ir a mi cuarto.

¿Cómo se atreve a cuestionar mis amistades como si yo fuera una forajida? Si él sabe que Mirella vive a tres cuadras de la casa, era navidad…era su cumpleaños maldición!Todo el mundo está en movimiento en las panaderías llevando el pavo, en el mercado comprando chispitas mariposas, en la bodega comprando rata blanca, todos estaban felices...con los que quieren…y si está molesto por qué se la tenía que pagar conmigo. 

Lloré, porque me dio mucho coraje el mal momento que me hacía pasar por su mal humor que en esos días era cada vez más frecuente, ya que en los dos siguiente meses se iría a vivir a Argentina sin dejar rastro.

Lloré y lloré porque la primera vez que vi imposición de mi figura paterna era para insinuar que era una casquivana.

La tristeza se volvió coraje y el coraje se volvió osadía, limpie mis lagrimas y salí en un descuido de mi papá, eran las 9 y 20 y mi amiga ya estaba en mi puerta  a punto de tocar porque no llegué a nuestro punto de encuentro.

-Te espere 15 minutos , que tardona eres…vamos que Jenny nos va a invitar pancita… - me dijo -. No se percató que mis ojos estaban llorosos ya que todo estaba oscuro y afuera de mi casa aún más.

Caminamos y caminamos, yo callada y ella contando el genial día de cumpleaños que tuvo. No la quise interrumpir pues estaba muy contenta..

-¿Que paso?, No me digas que estás con sueño-  me dijo-.Si apenas son la 9 y 30…

 Me agarró del brazo y me jaló para correr y matar el silencio, logró hacerme reír y corrimos, pasamos por mi colegio y por la canchita de fútbol donde unos gaznápiros nos silbaron, volteamos, vimos que eran de 4to de secundaria, unos bebes, nos reímos y nos fuimos. De pronto, y justo cuando estábamos por llegar al parque, ella se dio cuenta que había llorado.

Aunque seguimos caminando ella notó mi tristeza y no sabía  qué decirme, lo noté y solo dije:

-Tuve una discusión con mi papá, mejor ahí la dejamos…

Seguí caminando, cuando de pronto noté que ella ya no estaba…me sorprendí, volteé y no estaba por ningún lado ¿se habrá ido? Me asusté. 

De pronto escuché su voz diciendo: Noemi!!!!!!!! Ven acá rápido.

Mirella había regresado a la tienda de luces donde había un teléfono público, ella se reía así que sonreí y sin saber que estaba planeando está loca del demonio fui acelerando el paso.

De pronto estaba yo frente al auricular , ella había metido 2 soles ( que ya era mucho para 2 ex colegialas desempleadas) y me lo puso en la oreja.

Ella sonreía sintiéndose una heroína de comic y yo con la intriga a flor de piel atiné a preguntar:
- ¿Quién es?, casi con ansiedad.

-Es Daniel Aviles - me dijo ella.

-Aló? – dijo Daniel…

Y me di cuenta que esa chica parada frente a mi quería que me olvide de ese mal rato e implantarme un nuevo y bonito recuerdo (Y sí que lo logró).

Daniel era el chico del colegio que me gustaba, mi amor platónico como le decíamos, mi futuro primer novio, mi primer amor.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Desilusión














Cuando tenía ocho o nueve años, mis hermanas, mi mamá y yo nos íbamos a Cieneguilla de paseo, pasábamos la noche en un lugar al que llamábamos "cabaña"; recuerdo que mi mamá pedía permiso al colegio para salir de Lima por una semana entera; desde el viernes hasta el sábado en la noche de la siguiente semana. 

Una semana riquísima fuera de Lima, sin ruido, desayuno tempranito, aire fresco e incluso cocinábamos con leña en las mañanas…

Qué tiempos aquellos…eran como unas vacaciones anuales, sólo que mi mamá sabía cuándo y cómo.


Esa es una de las cosas que recuerdo con cariño de mi niñez, sin embargo, acompañado de la alegría iba la desilusión. Mi papá nunca viajaba con nosotras y yo (que en ese entonces no tenía ni la menor idea de los problemas que tenía con mi mamá), creía que la vida era felicidad, que al final del arcoíris había un gran cántaro de oro, que los ponys existían o que Papá Noel sí venía en navidad.


Pensaba que él tenía mucho trabajo, pues siempre lo veía despertarse tan temprano para ir a trabajar que lo consideraba un héroe, el héroe que nos dejaba durmiendo y regresaba cuando ya estábamos acostados, mi viejo era tan grande pero tan grande, un gigante diría yo, enorme ante mis ojos.

Esos sábado en la noche en los que ya debíamos regresar a casa, me entusiasmaba la idea de volver a ver a mi papá, pues suponía que nos extrañaba, insistía a mi mamá que se despida más rápido de las personas que nos acompañaban, que ya terminé de empacar con premura nuestra ropa, que se apure en firmar los papeles reglamentarios; aunque nunca se lo confesé siempre creí que él nos esperaría con los brazos abiertos y quizás, con la mesa lista para cenar. Tengo memoria fotográfica y juro que imaginaba que mi viejo cocinaba arroz blanco y esperaba a que llegáramos para sentarnos a la mesa.

Nunca sucedió (ni sucedería) eso.

Al retornar, su aspecto era de enojo, de colmo, de hastío…que equivocada puede ser la percepción cuando hay amor, cuando hay esperanza o cuando hay aprecio, de mi parte la hubo; de su parte ni una pizca.

Yo era niña algo tonta, creía ser la más astuta entre mis hermanas, las acusaba de ser pesimistas y parcas en relación a mi papá, creía ser la más observadora y terminé siendo la más ilusa.


miércoles, 28 de abril de 2010

ayer me llamo mi viejo!


Mi Viejo: aloo?
Yo: si? quien habla?
Mi Viejo: Sara?
Yo : no, no soy Sara
Mi Viejo : quién es?
Yo: Soy Eli
Mi Viejo: aaaaaa como estas?
Yo: bien, tu qu........
Mi Viejo: donde esta Sara?
Yo: no se, salió
Mi Viejo: ya, chau más rato llamo para hablar con Sara.

(...................................................)

donde esta lo extraño ? que mi señor padre no me llama hace dos años mas o menos no sé nada de él solo que sigue en Argentina con su pareja ...acaso no se acuerda de mi?... yo creo q si...
O no??


p.d.:Sara es mi hermana mayor..

Lucas y Montoto - Morena

Ha de ser una maravilla salir de picnic con amigos músicos, lo digo porque no tengo amigos músicos. Ha de ser una cosa impresionante tener...